martes, 1 de noviembre de 2011

El Moderno Anemoscopio II

Elegida la vía de trabajo. Nos vamos a centrar en el perímetro de contacto, profundizaremos en la superficie y digeriremos el viento desde fuera.
Lejos de paradojas, la vía interesante que tenemos entre manos nos lleva a conseguir desarrollar un elemento de piel de edificación que sea capaz de traducir la energía del viento, una piel transductora[i], digestora quizás, para permitir un aprovechamiento.
La elevada presión del viento en la edificación me hace pensar en un aprovechamiento directo de la energía mecánica que puede producir.
Este aprovechamiento es sencillo y práctico que se haga en forma de energía eléctrica, simplemente porque la energía eléctrica es aprovechable con independencia de la época del año, de la hora, del clima y de las personas. La transducción térmica, el aprovechamiento de calores latentes, la ventilación, y muchos otros sistemas tienen, a mi juicio, la tara de precisar condiciones externas para ser aprovechados. Por ejemplo un magnífico sistema de aprovechamiento de la evaporación del calor latente del edificio, no sería útil si el edificio no está ocupado (oficinas por la noche). O peor aún, de poco serviría en verano un sistema de extracción de calor latente de la atmósfera interior.
Con la energía eléctrica generada in situ podremos alimentar sistemas, o simplemente la almacenaremos para su trasvase a segundos circuitos (coches eléctricos, depósitos acumuladores,…).
El segundo paso pretende que el elemento en si actúe más allá de cómo generador de energía. Si utilizáramos elementos ya pertenecientes al edificio para conformar los captadores de viento, habríamos optimizado el sistema un grado más. Para ello pretendo convertir elementos de acondicionamiento pasivo pertenecientes a la envolvente como captadores, por ejemplo sistemas de protección solar, que lleven a cabo las dos funciones.
Como última vuelta de tuerca, al menos en esta fase, el sistema debería controlar las diferentes variables (viento, orientaciones, insolación, temperatura, ocupación, demandas de electricidad, …) para determinar la disposición óptima de cada parte. Si los sistemas de captación de viento bloquean la insolación, será el sistema quien priorice la generación de electricidad o la iluminación interior, con el criterio del menor consumo. Jugando además con la geometría de nuestro captador podríamos aumentar la sustentación o hacerlo entrar en pérdida. Y sin duda teniendo en cuenta la dirección del viento y las diferentes fachadas.

Medios:

-        Datos reales de viento en edificios, a alturas reales. Que nos permitirán ubicarnos y conocer el punto de partida.
-        Datos de cálculo interior en Holanda. ¿Hay una sinestesia holandesa?
-        Datos de pérdidas de carga en fluidos, de manera que podamos descartar un rango de aplicaciones en función de las necesidades de desplazamiento. En resumen, valorar hasta qué distancia la intensidad del viento se mantiene tras manipular su dirección.
-        Ejemplos de cargas que generen estelas y comparativa con las generadas en nuestros edificios ¿es viable el aprovechamiento de las condensaciones que se generan? Los aviones generan estelas en aires muy húmedos al aterrizar a unos 250Km/h. Los fórmula uno dejan estelas rodando a 200Km/h. Los mapas de viento de Holanda reflejan en la zona de trabajo unos vientos de una velocidad media de 12m/s (43,2Km/h), aunque pueden alcanzarse los 80Km/h. Teniendo en cuenta la sustentación o la adherencia de los ejemplos, la presión que deberíamos generar a baja velocidad para crear estelas parece imposible, al menos con carácter habitual. Estaríamos alcanzando casi los límites de cálculo de las edificaciones[ii].
-        Análisis de variables que nos aporten cuantificaciones del interior y del exterior del edificio. Puesto que trabajaremos en la frontera, la interacción entre la piel y ambos ambientes debe tener en cuenta estas variables. Temperatura, humedad, velocidades de aire, ocupación, confort, radiación, nubosidad,  iluminación, acústica, transmisión de calor,
-        Análisis de mecanismos que aprovechen presiones constantes para generar diferenciales (aspersores, molinos de agua,…). Puede ayudar a la hora de diseñar el artilugio digestor.
-        Prueba de perfiles y modelos que permitan avanzar en la solución formal. Creo que es el proceso más abierto y prefiero empezar por perfiles sencillos que pueda desarrollar. Debo tener la posibilidad de cambiar bordes de ataque, de salida, superficies, pieles, redes, mallas, diferentes materiales, para tener la versatilidad suficiente desde el control del sistema.

BIBLIOGRAFIA:

ORTEGA M., LACOMA L.M., HOLMAN D.M., “Análisis de las acciones de viento en edificios singulares. Aplicación al Hotel Vela de Barcelona”. Hormigón y Acero. Vol 59,nº 250. 2008.


[i] (De trans- y el lat. ductor, -ōris, que lleva). Dispositivo que transforma el efecto de una causa física, como la presión, la temperatura, la dilatación, la humedad, etc., en otro tipo de señal, normalmente eléctrica.

[ii] En la torre del Hotel Vela de Barcelona se estiman para el cálculo según el CTE, velocidades de hasta 230Km/h, usándose velocidades de referencia, coeficientes de exposición y de riesgo.


martes, 25 de octubre de 2011

Testado de modelos

La intención de la prueba es comprobar si realmente los modelos responden ante las corrientes de aire como deberían. No es posible valorar muchas más cosas, pero he comprobado que los perfiles suplementados en el borde de salida obtienen más sustentación. Se elevan más.

Este primer video prueba el perfil con una prolongación en el borde de salida.


En este video vemos la sustentación con el prefil sin añadidos.

viernes, 21 de octubre de 2011

Argumentos Propositivos WR#2

PROPUESTA 1





PROPUESTA 2
El viento esa capaz de producir estelas cuando las condiciones de humedad y presión son las adecuadas.

Este tipo de estelas, tiene un origen distinto a las de condensaión en altura.
Su desarrollo está basado en la condensación del vapor de agua atmosférico, por lo que requieren una Humedad Absoluta alta y un rango de temperaturas positivas preferiblemente.


Si se dan estas condiciones previas, cuando una aeronave presenta un gran ángulo de ataque o incidencia al viento (despegues, aterrizajes o acrobacia) fuerza una extrema compresión del aire, por la parte inferior del ala (Intrados).
El vapor de agua que hay en el aire, también es comprimido de forma súbita en el intrados y enfriado por contacto.
Una vez que aire se desplaza fuera del borde de salida, se expande libremente, absorbiendo el calor que lo rodea.
Es en este punto (tras absorción del calor por la expansión del aire), cuando comienza la condensación de las moléculas de agua que forman parte del vapor de agua atmosférico, pasando temporalmente de fase gaseosa a fase líquida.
 
El objetivo es valorar la utilización de estos fenómenos en sistemas activos dentro del cerramiento.
 
PROPUESTA 3
 
La CENCELLADA es un hidrometeoro que consiste de manera general en la formación de hielo blanco o transparente, debido a la congelación sobre sólidos de gotas de agua.
 
La CENCELLADA BLANCA o CINARRA es otro un hidrometeoro consistente en la formación de plumas y agujas de hielo blanco, causado por la congelación de gotas subfundidas de la niebla helada en las superficies sólidas (el suelo, las hojas de las plantas, los tejados, etc.), donde presionadas por el viento, se congelan rápidamente en forma de cristales muy pequeños y brillantes, separados por inclusiones de aire.
 
Las condiciones meteorológicas en Holanda permiten que este fenómeno sea relativamente habitual, por lo que podríamos valorar la formación de cerramientos efímeros basados en las cencelladas, de manera que pudieramos descubrir indirectamente las condiciones de intensidad, temepratura y humedad del viento reinante. Tendríamos un "anemografo" blanco y afilado cada mañana de enero.


 
 
 

viernes, 7 de octubre de 2011

Maqueta 1

Aunque el desarrollo del observatorio no tiene porque ir necesariamente por la línea que marca este primer ensayo, me parece necesaria la práctica con elementos básicos de aerodínámica como son las "alas".

La idea es testar en el tunel la respuesta de diferentes perfiles que tendrán sustentaciones diferentes. Además entrarán en juego los pesos, densidades, materiales,...
A partir de ahí, quizás entremos en superficies más complejas generadas por la revolución de la sección que se convertiría en generatriz. La directriz es posible que derive del estudio de la envolvente que haré en paralelo.








Después de conocer el tunel del grupo habrá que pensar en cómo testar este perfil y los "gemelos".

Demasiado pesado, al menos para el tunel que tenemos. Quitaré cuatro costillas para ver si el peso resultante permite algo más.

domingo, 2 de octubre de 2011

El Moderno Anemoscopio I

Planteado el esquema de trabajo anterior, creo que es importante tratar la posición del observador, más que la del propio observatorio. Pero honestamente el cuerpo me pide ver el entorno. Todo lo anterior da pistas de la inevitable imagen recurrente en mi cabeza, pero no querría atarme sin considerar el paisaje, el área circundante.

Observación

Después de analizar los métodos perceptivos que usaremos, vamos a profundizar en lo que queremos observar, las características del viento. Nuestro cuerpo es capaz de medir prácticamente todas las características del viento, dentro de unos umbrales de intensidad. Mi intención es enriquecer los “inputs” y saltarnos en cierta medida los umbrales de nuestra fisiología.
A continuación analizo brevemente las características del viento y apunto en cursiva las líneas de trabajo que planteo.

Intensidad: Relativa, perceptible por el tacto, el equilibrio y de manera indirecta por la vista o el oído. Es una de las más sencillas de percibir y nuestra experiencia y el uso de la vista nos aporta información a diferente nivel (vegetación, nubes,...). Eso si, es importante insistir en el sentido relativo de la velocidad. Los aeroplanos miden la velocidad relativa del viento, pues son objetos dinámicos que precisan viento en contra para tener sustentación. Por ahora observaremos la velocidad respecto al punto de observación.
Oído, anemómetro de cazoletas, sonido, ritmo, armonía


Humedad: Quizás la más difícil de mesurar por el ser humano. No de percibir, pero dependiente mas de los gradientes que de su valor absoluto o relativo. Quizás con los modernos medios de transporte y experiencias vitales amplias podría alguien afinar en la medición de porcentajes de humedad relativa del ambiente. Pero dentro de un mismo territorio las modificaciones suelen ser progresivas y la adaptabilidad del ser humano desvanece la percepción del gradiente. Podríamos además ampliar el rango, pero para ello deberíamos alcanzar grandes alturas. Veremos.
Vista, tacto, materiales higroscópicos, densidades del aire, condensaciones…

Dirección: Es obvio que podemos distinguir olores a grandes distancias, siempre que el viento nos ayude. Ejemplos muchos, desde Valdemingómez en Rivas a la pastelería de Las Tablas. Pero ubicándonos en nuestro ámbito de trabajo y acercándonos a la idea de paisaje, creo que mejor usar las flores. La idea es plantear una “rosa floral”, generada por una barrera vegetal concéntrica con el observatorio y que habrá que definir en función de la zona de trabajo. Aunando diversos factores desde la clase de plantación para asegurarnos el funcionamiento en cada época (teniendo en cuenta si cabe los vientos de cada época), cromatismo, ecología. Eso si, la geografía sin accidentes hace complicado aislar nuestra rosa, es un tema importante a tratar.
Olfato, gusto, flores, tulipanes, amapolas, azucenas, paisaje…


Estratificación: En mi opinión, desde el punto de vista perceptivo, la estratificación es más una suma de características pues en cada estrato aparece una intensidad, una higroscopía, y una dirección que pueden ser diferentes. El observatorio debería ayudarnos a percibir esta estratificación como suma de las características de cada estrato.
Vista, oído, diferentes medidas en altura, heterogeneidades, sonido compuesto, escalas, melodía…



Temperatura: Es otra de las características que podemos mesurar con nuestros sentidos, y aún siendo relativa, la estabilidad térmica de nuestro cuerpo nos permite distinguir bien la temperatura y los gradientes que puedan surgir. El problema es que nuestro rango de percepción queda unido a nuestro cuerpo. Es muy difícil percibir gradientes de temperatura en la atmósfera y también apreciar temperaturas (quizás estudiando los tipos de nubes), así que además intentaré prolongar nuestra percepción térmica en altura.
Vista, oído, dilataciones, conductividad, condensaciones…

Percepción

La creación del observatorio me lleva primero a considerar las capacidades de percepción que tenemos los seres humanos. Por ejemplo de nada serviría un observatorio de algo, que nos proporcionara la información fuera del ámbito de nuestros sentidos. Si pretendiéramos aprehender alguna característica del viento recibiendo los datos en forma de campos magnéticos, pues tendríamos que aprender a ser palomas mensajeras o directamente irnos a tomar algo.
La distinción tradicional en 5 sentidos (visión, olfato, gusto, oído y tacto) puede ampliarse, sobre todo por las características intelectuales de los seres humanos y por la complejidad de algunos.

"five human senses family" DJarret


Por ejemplo podríamos valorar la existencia de varios sentidos en nuestra piel, si pensamos en la complejidad orgánica de las funciones de la misma. La temperatura o la presión  son sensaciones tan diferentes y se reciben por elementos diferentes, que podrían hacernos pensar en diferentes sentidos alojados en la piel.
La visión engloba varias categorías. El color, el brillo, recibidos también por elementos diferentes dentro del ojo.
Además se definen otros sentidos como el equilibrio, la propiocepción o la nocicepción (percepción del dolor). Respectivamente: nadie puede negar que sentimos nuestra posición en presencia de la gravedad, que conocemos el estado de nuestro cuerpo; nuestras lesiones impregnan nuestro cerebro y las conocemos aún en ausencia de dolor; y desde luego percibimos ese dolor en diferentes formas, que no siempre están asociadas a la piel, por lo que los receptores podrían formar parte de un sentido diferente
Yendo más lejos ¿es el miedo el producto de un sentido?
Pero no quiero deslizarme por esa vertiente, así que ataremos las percepciones sensoriales precognitivas de una manera clásica. Al menos en el principio de la investigación.

jueves, 22 de septiembre de 2011

¿Medir la fuerza de un ventilador?

Me preguntaba el sábado de vuelta a casa si habría una manera simple de medir la presión que ejerce un flujo de aire sobre un elemento prependicular... y se me pasó esto por la cabeza.


Me queda desarrollar el diagrama de cuerpo libre y quizás darme cuenta de que no vale para nada, y desde luego buscar un sitio más digno para hacer la foto, pero hasta ahora ha sido divertido. Espero que pueda ser útil. Seguiré con ello.

Origen del movimiento

Me interesa saber qué tenemos entre manos. Quién sopla allá arriba y qué motivos tiene.

Para analizar porqué y cómo se genera el viento, creo que es importante entender como se encadenan factores que generan las formas de viento que conocemos.

Primero debemos tener en cuenta que si no tuvieramos sol, independientemente de otros factores, no habría energía generadora de movimiento. La principal fuerza que mueve el aire es la existencia de un gradiente de presión, generado por el calor de la radiación solar.


Si nuestro planeta, con su atmósfera, fuera irradiado por una estrella pero no girase sobre sí mismo, la circulación generada por el calor sería muy previsible. Habría una circulación de aire frío desde los polos hacia el ecuador, y de aire caliente del ecuador a los polos. El aire frío circularía por los niveles bajos y el caliente, más liviano, por las zonas altas. Los vientos de norte y de sur predominarían.


En Venus habríamos terminado, pero en la Tierra disfrutamos de la posibilidad de trasnochar y eso complica notablemente la circulación atmosférica. La rotación "genera" la llamada fuerza de Coriolis que desvía los movimientos del hemisferio norte hacia la derecha y los del hemisferio sur a la izquierda. Se trata de una fueza débil que afecta a líquidos y gases. Esta fuerza es ficticia y la debemos considerar puesto que observamos y medimos el viento desde un sistema de referencia acelerado (rotación del planeta).


Incluso si nuestro planeta cumpliera con lo anterior, podríamos acercarnos a conocer los movimientos armosféricos con antelación. Pero lo que acaba por dispara la complejidad del sistema es la heterogeneidad de la superficie terrestre. Tanto en sus materiales, su higroscopía, su relieve, su inercia frente a las condiciones geotérmicas,... la diversidad de situaciones hace imposible con los medios de computación actuales predecir con exactitud los movimientos de nuestra atmósfera.

Llegados a este punto me planteo seriamente disminuir la escala y abordar situaciones más previsibles, relacionadas con movimientos locales. Vientos orográficos, brisas, vientos anabáticos, catabáticos, islas de calor...

Por ahora intento encontrar la manera de prever situaciones, de disponer de un marco de trabajo medianamente estable, aunque puede que la solución sea adaptarnos. Me daré un tiempo, no mucho.

'Fundamentos de Meteorología', Sendiña, Irene - Pérez, Vicente. Universidad de Santiago de Compostela. 2006.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Volando voy

El principio de Bernouilli aplicado a la tecnología aeronáutica, explica que una corriente de aire (o cualquier fluido) al encontrar el perfil del un ala, aumenta su velocidad en la cara superior (extradós), disminuyendo la presión del fluido, y se ralentiza en la cara inferior (intradós) aumentando allí su presión. Esta diferencia de presiones origina la sustentación del perfil.
El aire debe salir a la vez por ambos lados y evidentemente por donde recorre más distancia, va más deprisa.


La velocidad del aire que llega al borde de ataque es crucial para obtener sustentación en un ala.
Un incremento en la velocidad relativa del aire, produce un incremento en la sustentación, en definitiva de la componente vertical de la fuerza aerodinámica generada en el ala.
Grosso modo:

L = sustentación = K v² ρα

K=cte.
v=velocidad
ρ=densidad del fluido
α=ángulo de ataque


El mayor peligro es una pérdida de sustentación. Esta se produce cuando el ala no proporciona la suficiente sustentación para mantener el avión en vuelo, para vencer el peso del aparato. Y a raiz de lo expuesto, serán la velocidad relativa del aire y el ángulo de ataque, los factores determinantes de la sustentación.

A mayor velocidad => menor águlo de ataque
A menor velocidad => mayor ángulo de ataque

Ahora bien, existe un ángulo de ataque crítico que una vez superado provoca la ausencia de sustentación y la entrada en pérdida. El ángulo de ataque crítico depende de la sección del ala y para evitarlo a bajas velocidades, o bajas densidades (a grandes alturas por ejemplo o altas humedades), se debe modificar la curvatura del ala con lo que se condigue mayor sustentación con el mismo ángulo de ataque. Para ello se usan "flaps" y "slats" que actúan en el borde de salida o de ataque respectivamente.



¿Podríamos modificar las solcitaciones generadas por las concargas de una edificación usando el viento?
¿Podríamos actuar sobre las sobrecargas?
Si somos capaces de elevar 300 personas "sólo" con con viento...

Un ejemplo de la utilidad de lo explicado antes, a la hora de recuperar la energía del viento.




Aerodinámica Básica. Materias no específicas del control de tráfico aéreo. AENA 2002.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Viento

viento1.
(Del lat. ventus).
1. m. Corriente de aire producida en la atmósfera por causas naturales.
2. m. Aire atmosférico.
3. m. Olor que como rastro dejan las piezas de caza.
4. m. Olfato de ciertos animales.
5. m. Hueso que tienen los perros entre las orejas.
6. m. Cosa que mueve o agita el ánimo con violencia o variedad.
7. m. Vanidad y jactancia.
8. m. Cuerda larga o alambre que se ata a una cosa para mantenerla derecha en alto o moverla con seguridad hacia un lado.
9. m. coloq. Expulsión de los gases intestinales.
10. m. Mar. rumbo (dirección trazada en el plano del horizonte).
11. m. Mil. Huelgo que queda entre la bala y el ánima del cañón.
12. m. Mús. Conjunto de instrumentos de viento de una orquesta. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing.
medio ~.
1. m. Cada uno de los ocho que equidistan de los enteros en la rosa náutica.
~ abierto.
1. m. Mar. El que forma con la derrota un ángulo mayor de seis cuartas.
~ a la cuadra.
1. m. Mar. El que sopla perpendicularmente al rumbo a que se navega, y por tanto es a las ocho cuartas de la aguja.
~ a un largo.
1. m. Mar. viento largo.
~ blanco.
1. m. NO Arg. Borrasca de viento y nieve.
~ calmoso.
1. m. Mar. El muy flojo y que sopla con intermisión.
~ cardinal.
1. m. El que sopla de alguno de los cuatro puntos cardinales del horizonte.
~ de bolina.
1. m. Mar. El que viene de proa y obliga a ceñir cuanto puede la embarcación.
~ de proa.
1. m. Mar. El que sopla en dirección contraria a la que lleva el buque.
~ en popa.
1. m. Mar. El que sopla hacia el mismo punto a que se dirige el buque.
2. loc. adv. Con buena suerte, dicha o prosperidad. Ir, caminar viento en popa.
~ entero.
1. m. Cada uno de los cardinales y de los cuatro intermedios.
~ escaso.
1. m. Mar. El que sopla por la proa o de la parte adonde debe dirigirse el buque por alguno de los rumbos próximos, de modo que no pueda caminarse directamente al rumbo o en la derrota que conviene.
~ etesio.
1. m. Mar. El que se muda en tiempo determinado del año.
~ frescachón.
1. m. Mar. El muy recio, que impide llevar orientadas las velas menudas.
~ fresco.
1. m. Mar. El que llena bien el aparejo y permite llevar largas las velas altas.
~ largo.
1. m. Mar. El que sopla desde la dirección perpendicular al rumbo que lleva la nave, hasta la popa, y es más o menos largo según se aproxima o aleja más a ser en popa.
~ maestral.
1. m. Mar. El que viene de la parte intermedia entre el poniente y tramontana, según la división de la rosa náutica que se usa en el Mediterráneo.
~ marero.
1. m. Mar. El que viene de la parte del mar.
~s alisios.
1. m. pl. vientos fijos que soplan de la zona tórrida, con inclinación al nordeste o al sudeste, según el hemisferio en que reinan.
~s generales.
1. m. pl. Los que reinan constantemente en varios climas o partes del globo durante ciertas estaciones o número de días.
~ solar.
1. m. Fís. Radiación emitida por el Sol de forma continua y en todas las direcciones, constituida principalmente por protones.
~ terral.
1. m. Mar. El que viene de la tierra.
a buen ~ va la parva.
1. expr. coloq. U. para dar a entender que un negocio, pretensión o granjería va por buen camino.
afirmarse el ~.
1. loc. verb. Mar. Fijar su dirección.
alargar el ~.
1. loc. verb. Mar. Soplar más largo, o más para popa, de lo que soplaba respecto a la embarcación que navega en derrota.
a los cuatro ~s.
1. loc. adv. En todas direcciones, por todas partes.
a mal ~ va la parva.
1. expr. coloq. U. para dar a entender que un negocio, pretensión o granjería no va por buen camino.
beber alguien los ~s por algo.
1. loc. verb. coloq. Desearlo con ansia y hacer cuanto es posible para conseguirlo.
beber alguien los ~s por otra persona.
cargar el ~.
1. loc. verb. Aumentar mucho su fuerza o soplar con demasía.
como el ~.
1. loc. adv. Rápida, velozmente.
contra ~ y marea.
1. loc. adv. Arrostrando inconvenientes, dificultades u oposición de alguien.
con ~ fresco.
1. loc. adv. Con mal modo, con enfado o desprecio. Irse, marcharse con viento fresco. Despedir a alguien con viento fresco.
correr malos ~s.
1. loc. verb. Ser las circunstancias adversas para algún asunto.
dar a alguien el ~ de algo.
1. loc. verb. Presumirlo o conjeturarlo con acierto.
dar al ~.
1. loc. verb. Divulgar noticias o sucesos.
dejar atrás los ~s.
1. loc. verb. Correr con suma velocidad.
escasearse el ~.
1. loc. verb. Mar. Cambiarse en su dirección hacia proa.
ganar el ~.
1. loc. verb. Mar. Lograr la nave el paraje por donde el viento sopla más favorable.
irse alguien con el ~ que corre.
1. loc. verb. coloq. Seguir siempre, atento solamente a su interés y conveniencia, el partido que prevalece.
llevarse el ~ algo.
1. loc. verb. No ser estable, ser deleznable.
moverse alguien a todos ~s.
1. loc. verb. Ser inconstante.
2. loc. verb. coloq. Ser fácil de traer a cualquier dictamen.
papar ~.
1. loc. verb. coloq. papar moscas.
picar el ~.
1. loc. verb. Mar. Correr favorable y suficiente para el rumbo o navegación que se lleva.
2. loc. verb. Ir en bonanza los negocios o pretensiones.
saltar el ~.
1. loc. verb. Mar. Mudarse repentinamente de una parte a otra.
tomar el ~.
1. loc. verb. Mar. Acomodar y disponer las velas de modo que el viento las hiera.
2. loc. verb. Cineg. Indagar o rastrear por él la caza. Se usa frecuentemente hablando de los perros y de los halcones.
3. loc. verb. Cineg. Ponerse donde a una res o animal de caza no le vaya aire de la parte del cazador.
venir al ~.
1. loc. verb. Mar. Volver algo más el buque su curso contra él.
www.rae.es