viernes, 7 de octubre de 2011

Maqueta 1

Aunque el desarrollo del observatorio no tiene porque ir necesariamente por la línea que marca este primer ensayo, me parece necesaria la práctica con elementos básicos de aerodínámica como son las "alas".

La idea es testar en el tunel la respuesta de diferentes perfiles que tendrán sustentaciones diferentes. Además entrarán en juego los pesos, densidades, materiales,...
A partir de ahí, quizás entremos en superficies más complejas generadas por la revolución de la sección que se convertiría en generatriz. La directriz es posible que derive del estudio de la envolvente que haré en paralelo.








Después de conocer el tunel del grupo habrá que pensar en cómo testar este perfil y los "gemelos".

Demasiado pesado, al menos para el tunel que tenemos. Quitaré cuatro costillas para ver si el peso resultante permite algo más.

domingo, 2 de octubre de 2011

El Moderno Anemoscopio I

Planteado el esquema de trabajo anterior, creo que es importante tratar la posición del observador, más que la del propio observatorio. Pero honestamente el cuerpo me pide ver el entorno. Todo lo anterior da pistas de la inevitable imagen recurrente en mi cabeza, pero no querría atarme sin considerar el paisaje, el área circundante.

Observación

Después de analizar los métodos perceptivos que usaremos, vamos a profundizar en lo que queremos observar, las características del viento. Nuestro cuerpo es capaz de medir prácticamente todas las características del viento, dentro de unos umbrales de intensidad. Mi intención es enriquecer los “inputs” y saltarnos en cierta medida los umbrales de nuestra fisiología.
A continuación analizo brevemente las características del viento y apunto en cursiva las líneas de trabajo que planteo.

Intensidad: Relativa, perceptible por el tacto, el equilibrio y de manera indirecta por la vista o el oído. Es una de las más sencillas de percibir y nuestra experiencia y el uso de la vista nos aporta información a diferente nivel (vegetación, nubes,...). Eso si, es importante insistir en el sentido relativo de la velocidad. Los aeroplanos miden la velocidad relativa del viento, pues son objetos dinámicos que precisan viento en contra para tener sustentación. Por ahora observaremos la velocidad respecto al punto de observación.
Oído, anemómetro de cazoletas, sonido, ritmo, armonía


Humedad: Quizás la más difícil de mesurar por el ser humano. No de percibir, pero dependiente mas de los gradientes que de su valor absoluto o relativo. Quizás con los modernos medios de transporte y experiencias vitales amplias podría alguien afinar en la medición de porcentajes de humedad relativa del ambiente. Pero dentro de un mismo territorio las modificaciones suelen ser progresivas y la adaptabilidad del ser humano desvanece la percepción del gradiente. Podríamos además ampliar el rango, pero para ello deberíamos alcanzar grandes alturas. Veremos.
Vista, tacto, materiales higroscópicos, densidades del aire, condensaciones…

Dirección: Es obvio que podemos distinguir olores a grandes distancias, siempre que el viento nos ayude. Ejemplos muchos, desde Valdemingómez en Rivas a la pastelería de Las Tablas. Pero ubicándonos en nuestro ámbito de trabajo y acercándonos a la idea de paisaje, creo que mejor usar las flores. La idea es plantear una “rosa floral”, generada por una barrera vegetal concéntrica con el observatorio y que habrá que definir en función de la zona de trabajo. Aunando diversos factores desde la clase de plantación para asegurarnos el funcionamiento en cada época (teniendo en cuenta si cabe los vientos de cada época), cromatismo, ecología. Eso si, la geografía sin accidentes hace complicado aislar nuestra rosa, es un tema importante a tratar.
Olfato, gusto, flores, tulipanes, amapolas, azucenas, paisaje…


Estratificación: En mi opinión, desde el punto de vista perceptivo, la estratificación es más una suma de características pues en cada estrato aparece una intensidad, una higroscopía, y una dirección que pueden ser diferentes. El observatorio debería ayudarnos a percibir esta estratificación como suma de las características de cada estrato.
Vista, oído, diferentes medidas en altura, heterogeneidades, sonido compuesto, escalas, melodía…



Temperatura: Es otra de las características que podemos mesurar con nuestros sentidos, y aún siendo relativa, la estabilidad térmica de nuestro cuerpo nos permite distinguir bien la temperatura y los gradientes que puedan surgir. El problema es que nuestro rango de percepción queda unido a nuestro cuerpo. Es muy difícil percibir gradientes de temperatura en la atmósfera y también apreciar temperaturas (quizás estudiando los tipos de nubes), así que además intentaré prolongar nuestra percepción térmica en altura.
Vista, oído, dilataciones, conductividad, condensaciones…

Percepción

La creación del observatorio me lleva primero a considerar las capacidades de percepción que tenemos los seres humanos. Por ejemplo de nada serviría un observatorio de algo, que nos proporcionara la información fuera del ámbito de nuestros sentidos. Si pretendiéramos aprehender alguna característica del viento recibiendo los datos en forma de campos magnéticos, pues tendríamos que aprender a ser palomas mensajeras o directamente irnos a tomar algo.
La distinción tradicional en 5 sentidos (visión, olfato, gusto, oído y tacto) puede ampliarse, sobre todo por las características intelectuales de los seres humanos y por la complejidad de algunos.

"five human senses family" DJarret


Por ejemplo podríamos valorar la existencia de varios sentidos en nuestra piel, si pensamos en la complejidad orgánica de las funciones de la misma. La temperatura o la presión  son sensaciones tan diferentes y se reciben por elementos diferentes, que podrían hacernos pensar en diferentes sentidos alojados en la piel.
La visión engloba varias categorías. El color, el brillo, recibidos también por elementos diferentes dentro del ojo.
Además se definen otros sentidos como el equilibrio, la propiocepción o la nocicepción (percepción del dolor). Respectivamente: nadie puede negar que sentimos nuestra posición en presencia de la gravedad, que conocemos el estado de nuestro cuerpo; nuestras lesiones impregnan nuestro cerebro y las conocemos aún en ausencia de dolor; y desde luego percibimos ese dolor en diferentes formas, que no siempre están asociadas a la piel, por lo que los receptores podrían formar parte de un sentido diferente
Yendo más lejos ¿es el miedo el producto de un sentido?
Pero no quiero deslizarme por esa vertiente, así que ataremos las percepciones sensoriales precognitivas de una manera clásica. Al menos en el principio de la investigación.